Qué es lo que hay entre tu y tus sueños?

Hace poco, mientras como parte de un ejercicio, hacía un listado de actividades en las que experimento flow – sabes? esas cosas en las que pierdes el sentido del tiempo y que probablemente podrías hacer por horas, sin pensar en nada más. Luego de mencionar mis workouts por supuesto!, empecé a escribir sobre el buceo.

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Soy buzo Open Water & Deep Diver, y he buceado en varias partes del mundo: Islas del Rosario, y San Andres en Colombia, Corn Islands en Nicaragua, Thailandia & Tanzania; y aunque no practico este deporte tan a menudo como me gustaría, es algo que disfruto muchísimo, y los recuerdos de las veces en que he estado buceando viven muy claros en mi memoria.

Sin embargo, bucear no se me hace tan fácil. Al principio, la idea de sumergirme a más de 15 metros bajo el agua me asusta. Siempre me pasa… pienso en la primera vez que me encontré bajo el azul del mar, miré hacia arriba y me hice consciente de la profundidad. 

Cada vez que estoy en un bote, preparándome para ir adentro del agua, me siento muy nerviosa. No quiero ser la primera en lanzarme al agua, y una vez lo hago, quiero ir bajando muy despacio. No solo para tomar mi tiempo para ecualizar, lo cual es imprescindible durante el descenso (apretando la nariz con los dedos mientras soplas para abrir los conductos de los oídos y así liberar la presión del agua que se forma allí); sino también para sentirme cómoda. Porque sí, bucear es muy divertido, pero también tiene sus riesgos.

Una vez la parte inicial de bajar lentamente y chequear con mis bodies que todo está ok 👌 (nunca se bucea solo), cuando me encuentro allí en medio del azul profundo y empiezo a observar la belleza del océano: peces, corales, y el agua misma, infinita, pierdo todo sentido del tiempo y me olvido completamente de lo asustada que estaba justo unos momentos antes. Me encantan las inmersiones y cuando menos pienso, los master divers nos dan la señal para subir, y ya han pasado más de 40 minutos!

De regreso al bote, los buzos conversamos sobre lo que vimos abajo, mientras tomamos un snack y nos calentamos bajo el sol. Es muy emocionante! Y solo esperamos a la siguiente inmersión.

Ahora que me tomo el tiempo para pensar y escribir sobre esto, caigo en cuenta de que además he llevado a un par de personas a bucear por primera vez. Y me pregunto que pensaran ellos ahora de esta experiencia? 

Fue gracias a una de mis primas, Nana, quien me dió este regalo de bucear por primera vez, le agradezco sinceramente y también a mi primo John Alejandro por haber sido nuestro Dive Master, ya un par de veces más. Él nos ha guiado bajo el agua transmitiendonos siempre tranquilidad y confianza. Recuerdo que esa primera vez hasta mi padre buceó con nosotras! (Mi hermana y yo)… ahhh! No veo la hora de volver a bucear!!

Pero bueno, ahora si vamos al punto. Quise traer este tema aquí, porque se trata de miedo. El miedo que experimentamos cuando estamos haciendo algo nuevo, o cuando sabemos que hay un riesgo en lo que hacemos… o lo percibimos como tal. Muchas veces estos “riesgos” son muy improbables. Y entonces nos privamos de hacer algo que queremos porque estamos asustados de algo, que tal vez, jamás suceda.

Si yo no hubiera experimentado lo que es estar bajo el agua y poder apreciar la belleza del océano desde su profundidad, y solo pudiera pensar en los riesgos que esto puede representar, probablemente nunca me habría atrevido a bucear. Ahora solo lo se porque lo hice una vez, tomé la oportunidad, lo amé y lo hice una y otra vez. No siempre ha sido tan bello, he estado asustada, he tenido que luchar con corrientes fuertes y ha habido días en los que el mar no está tan claro, no hay buena visibilidad. Tal y como en la vida misma!

Hice esta reflexión para mi y ahora para ti también -no siempre nos sentimos cómodos, podemos estar asustados y en medio de la incertidumbre, pero estas no deberían ser razones para perdernos de lo que hay en lo más profundo de nuestros sueños. Porque eso que está allí puede ser fascinante y hermoso, retador pero vale la pena totalmente.

Entonces, me doy y te doy este consejo… lánzate! Ve despacio si lo necesitas, pero no demasiado. Y disfrútalo 😉

Simo y yo quitándonos el equipo luego de un buceo cerca a las Islas de San Andrés, Colombia 🙂

qué piensas?