Lo que aprendí cocinando para más de 50 personas

10 minutos de lectura

fotos por @evelinessesvelev & @pabloangel00927

Esta se suponía iba a ser una entrada corta, light, navideña… espero tengas menos de 10 minutos para leer un poco sobre comida, gratitud y amistad.

Es esa época en la que deseamos, regalamos, compartimos más tiempo con familia y amigos, y reflexionamos acerca de lo que hemos hecho (o dejado de hacer) en el último año. Yo no me voy ir tan lejos, sin embargo si quiero aprovechar esta oportunidad para expresar gratitud, especialmente por mi mas reciente experiencia como cocinera.

Una de mis amigas realiza un evento gastronómico mensual en colaboración con La Pascasia (galería de arte y casa cultural en Medellín). Alejandra es una apasionada de la comida colombiana y su historia, y éste evento llamado No Solo de Pan Vive El Hambre, se trata de rescatar tradiciones y de hacer disfrutar a los comensales deliciosas preparaciones con ingredientes de nuestra tierra como protagonistas. A lo que ella llama La Despensa Nacional, donde cada mes un cocinero diferente es invitado no solo a preparar sus especialidades, sino también a contar su historia y explicar el menú en una conversación informal justo antes de la degustación.

Me sorprendió gratamente haber sido invitada a este evento el pasado Noviembre, a cocinar y a hablar sobre mi tema favorito! Ya sabes cual?… claro, comida saludable 🙂 Al aceptar también ofrecí mi ayuda para el evento precedente en Octubre, con el ánimo de aprender cómo se realiza este evento y prepararme para cocinar para tanta gente, casi 60!

Como imagino que ya sabes, anteriormente trabajé como project manager. Y para resumir, mi ayuda en Octubre terminó convirtiéndose en una propuesta para seguir co-produciendo éste evento en sus próximas versiones junto con mi amiga Ale y nuestros amigos de La Pascasia. 

Amo cocinar! Es uno de mis hobbys y una de las claves para maternerme saludable. Cocino regularmente para mi familia o amigos, pero la mayor parte del tiempo es para (o con) mi esposo Simo, solamente.

Llegaba el día del evento; ésta era la tercera edición de No Solo de Pan Vive el Hambre, y la primera en ser vegana – cosa que aún no es muy común, ni mucho menos moda en Colombia. Pero ya que la naturaleza de este evento es educacional, esta era una gran oportunidad.

No soy experta en Comida colombiana, por lo cual esta experiencia ahora se convertía en educacional para mi tambien. Y esto fue lo primero que aprendí:

La comida colombiana puede ser saludable!

Ale me prestó un libro que ha pasado de generación en generación en su familia y es como la biblia de la comida colombiana, El Gran Libro de La Cocina Colombiana. De donde escogí cuidadosamente preparaciones de diferentes regiones de nuestro país, para diseñar un menú que cumpliera las condiciones de saludable y nutricionalmente balanceado. Claro, tuve que hacer algunos cambios para reducir contenido de grasa saturada y convertirlos a platillos base de plantas. Aquí el resultado:

Entradas

Iniciamos haciendo honor a la riqueza frutal colombiana con el cocktail de frutas o Macedonia, esta preparación típica antioqueña compilaría todo el sabor tropical como aperitivo.

Cocktail de frutas tropicales

Y para los amantes del mar y sus sabores, un ceviche inspiración Caribe – con sandía, aguacate y algas marinas.

Ceviche – con sandía, rábano, aguacatae & alga marina

Continuamos pasando por la Costa Pacífica, con una preparación típica de Tumaco: la crema de aguacate, preparada con leche de coco; servida con ají y limón para resaltar esta mezcla de sabores sutiles.

Crema de aguacate con leche de coco y orégano

Plato fuerte

El plato fuerte nos transportaba hasta los Llanos Orientales, con el Capón de Ahuyama típico de Arauca: relleno de su puré, hogo llanero y fríjol caraota. Al lado de este delicioso platillo, una preparación del Valle del Cauca, típica en muchas regiones de nuestro país y Latinoamérica, el tamal: éste con un guiso autóctono valluno de papa colorada y alcaparras.

Capón de ahuyama relleno de su propio puré, frijol negro y hogao; ensalada de remolacha, zanahoria, espinacas y cilantro; tamal de resplandor.

Maridaje

Jugo de mora con jengibre, panela y limón

Para acompañar, tuvimos una ensalada fresca de remolacha, espinaca, zanahoria, cilantro y limón mandarino. Y para maridar, jugo de mora y jengibre endulzado con panela.

Postre

Strudel de uchuva con helado de banano

Luego de esta mezcla de sabores nacionales, presentmos un postre fusión: strudel de uchuva. Las uchuvas, consideradas frutos exóticos y típicas de toda la región Andina son pequeñas en tamaño pero grandes en sabor, vitaminas y hasta poderes curativos, dicen por ahí. El strudel es un postre tradicional Austríaco, también muy conocido en Alemania y otros países Europeos. Esta palabra viene del alemán, que significa remolino, por la forma en que se enrolla la fruta (originalmente manzana) preparada con canela, en la pasta hojaldrada.

Servimos este postre con un helado no-lácteo, de vainilla y banano. Haciendo honor a la fruta más consumida en el mundo y pilar de la economía nacional.

Digestivos

Y cómo no terminar esta degustación con un café Colombiano, pero además con un toque final muy especial: La Mistela, una preparación casera de frutas fermentadas y aguardiente, que en épocas pasadas se usaba para recibir las visitas en las regiones de Tolima y Huila, y tradicionalmente para acompañar el bizcochuelo, muy temprano en las mañanas, los 24 de Junio, día de San Juan. Se hace de mora, café, hierbas u otras frutas… las nuestra fueron de maracuyá y frutos rojos, preparadas por Isaías Arcila.

Mistelas de maracuyá y frutos rojos
(fermentados en aguardiente durante más de tres semanas)

Recuerda que esto es todo basado en plantas, libre de lácteos, bajo en grasa saturada; con contenidos de macros (carbohidratos, grasa y proteína) y micronutrientes (vitaminas, minerales y antioxidantes) óptimos para nuestra salud! 

Algo que he aprendido de la comida Italiana, que es una de mis favoritas, es que no importa que tan simple sea la preparación, la calidad de los ingredientes es esencial! Esto me lleva al siguiente aprendizaje:

Volver a la plaza de mercado

Me encantan las plazas! No dejo de visitarlas en mis viajes, pero en casa, he preferido la practicidad y comodidad, y usualmente ordeno mis compras online o por teléfono a tiendas saludables. En esta ocasión, sin embargo, volví a la plaza de mercado. Y me enamoré de todo allí! No sólo de ver y comprar de quienes producen nuestros alimentos, o poder preguntar de dónde vienen. Son los colores, los olores y la frescura de todo en este lugar! Sin mencionar los buenos precios 😉

La compra estuvo lista y empecé a prepararme por este gran día, tres días antes. Había ya hecho pruebas de todos los platos del menú, y estaba lista! Sin embargo, no podía evitar sentirme nerviosa. Habíamos invitado a nuestros conocidos y amigos, y adicionalmente a través de publicidad online, teníamos todos nuestros comensales confirmados. La mayoría no-veganos.

La gente está más dispuesta a probar cosas nuevas de lo que uno cree

Tengo que confesar que no me lo esperaba. Pensé que los asistentes a este evento iban a ser en su mayoría vegetarianos y veganos, en cambio, tuvimos muchos de nuestros amigos omnívoros acompañándonos y abiertos a disfrutar el menú en su versión basada en plantas. No promocionamos el evento como vegano o vegetariano, ni siquiera basado en plantas, por lo tanto no estoy segura si todos eran conscientes de ésta particularidad. Pero estuvieron felices de asistir, dispuestos a probar. Y según los comentarios, quedaron muy satisfechos!

Así que aunque a veces abogar por una alimentación saludable, basada en plantas pueda parecer una batalla, la mejor forma de demostrar sus beneficios es con el ejemplo, y dando opciones, para que la gente pueda elegir.

El ingrediente más importante es el amor

Gladys

Cocinar toma tiempo y esfuerzo, pero más que todo, amor. Estuvimos en la cocina desde las 6 AM. Tuve a Gladys como ayudante principal y dos chicas, Paulina y Maria José, picando y preparando. Fuimos un gran equipo!

Todo transcurría en calma, hasta que la casa estuvo llena y los meseros empezaron a urgir más platos y bebidas servidas. El ritmo de una cocina es frenético, se siente como si algo se fuera a salir de control en cualquier momento. Pero afuera, todos están felices, conversando, disfrutando sus comida o bebida mientras esperan por el siguiente plato.

Se que en ocasiones las cosas pueden salir mal, pero este no fue el caso. Y por eso solo puedo estar agradecida, por los aliados, por toda la gente que asistió, comensales que confiaron en mi cocina y quienes creen en “comer como un acto politico” (en palabras de Alejandra). Ofrezco gratitud por otra linda primera vez, y por poder trabajar en sociedad con mis amigas.

Por más primeras veces en 2020, feliz año nuevo!

Amigas <3


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