Meditación, porque algunas preguntas no pueden ser respondidas por Google

12 minutos de lectura

Escribí esto por primera vez en el año 2016, pero nunca lo había compartido… hasta ahora. Hace unos días mientras organizaba archivos, me encontré estas notas acerca de mi primera experiencia con la meditación, y hoy, más de 3 años después, algunas cosas han cambiado, pero casi todo lo descrito aquí, aún es relevante. Así que, sea que estés iniciando en la meditación, te interese saber más, o simplemente tienes curiosidad, esta es mi historia.

[Junio de 2016, desde una silla de avión] Nunca he practicado la meditación, lo más parecido que conozco, es el Yoga. Ya que te permite mantener tu mente enfocada en la respiración mientras construyes posturas corporales. Es de verdad un alivio para el cuerpo y la mente; pero la meditación no era algo que pensara hacer o adoptar como un hábito en mi vida.

La primera vez que escuché sobre un retiro de meditación de 10 días fue de Simo, mi compañero de vida –  él había hecho uno en India antes de que nos conociéramos, y era algo de lo que hablaba algunas veces. Estábamos viviendo en Inglaterra, y luego de algunos años, decidimos tomar un descanso de nuestros trabajos y viajar a largo plazo por Centro América, mientras buscábamos un nuevo hogar. Durante nuestro viaje, Simo se registró en uno de estos cursos en Nicaragua, y me propuso acompañarlo, pero me negué.

Viajamos juntos por cuatro meses antes de que llegara el momento para irse a este retiro. Y durante nuestro viaje conocimos a un estadounidense, Anthony, quien coincidencialmente había también tomado el curso de 10 días, varias veces en su vida. Anthony era una persona muy amigable y calmado, y le gustaba hablar sobre la meditación. Además transmitía tanta paz y calma que empecé a “encuriosearme“…

La meditación Vipassana es una de las técnicas más antiguas del mundo, y ha sido enseñada en la India por más de 2500 años. Yo sabía que el curso consistía en estar 10 días en aislamiento y en silencio. Me consideraba incapaz de hacer algo así.

Cuando llegó la fecha y Simo se fue a su retiro, yo viajé a un hermoso lugar en Nicaragua, Playa Gigante, donde tomé un trabajo voluntario en un hostel, mientras practicaba yoga y tomaba clases de surf… (lo sé) nada de que quejarme!. Estando allí empecé a leer un poco más sobre la meditación Vipassana y este curso de 10 días. Resulta que el dueño del hostal, John, otro hombre bastante amigable y un poco loco, también había tomado los cursos Vipassana, varias veces en su vida!

Esta coincidencia, señal o como sea que lo queramos llamar, aumentó mi curiosidad; entonces investigué más, y empecé a mirar los cursos disponibles en Latinoamérica. Había tomado la decisión de irme a un curso Vipassana de 10 días. Me registré, pero no fue hasta 3 meses después que fuí aceptada a uno en Colombia, entonces hice planes para viajar.

Y aquí estoy, escribiendo esto mientras mi vuelo aterriza en Bogotá y esta nueva aventura comienza. Me gustaría escribir la segunda parte de esta historia en 10 días cuando (espero) habré terminado el legendario curso de meditación Vipassana.

[10 días después…] Silencio? Solo afuera…

Como lo prometí, aquí estoy escribiendo acerca del curso Vipassana de 10 días, que acabo de completar hace dos días. Todo lo que puedo decir es: sobreviví!… esto es lo que sentí cuando el último día terminó. Sin embargo, luego de varias conversaciones y un par de lecturas de otras personas que han tomado el curso, he notado que la experiencia es muy diferente para cada uno.

Un curso como éste involucra muchas cosas, y somos impactados de maneras diferentes. He estado tratando de organizar mis ideas por un par de días y me está costando un poco escribir sobre esta experiencia de una forma estructurada… es casi indescriptible! Sin embargo, lo que me gustaría compartir aquí es cómo fue para mí, esperando darte una buena idea de lo que se siente iniciar el camino en la meditación así. Y espero poder transmitir la tranquilidad mental y gratitud que siento ahora.

Vipassana (tal y como está descrito en su sitio web oficial) es un sendero de auto-transformación mediante la auto-observación. Se concentra en la profunda interconexión entre mente y cuerpo, la cual puede ser experimentada de manera directa, por medio de la atención disciplinada dirigida a las sensaciones físicas que forman la vida del cuerpo, y que continuamente se interconectan con la vida de la mente y la condicionan. Es este viaje de autoexploración a las raíces comunes de cuerpo y mente, basado en la observación, lo que disuelve la impureza mental, produciendo una mente equilibrada, llena de amor y compasión.

El noble silencio

Una vez inicia el curso, quedas aislado del mundo exterior. Durante 10 días, no te comunicarás con tus amigos o familia, y te comprometes a mantener el silencio. No tendrás acceso a tu celular, ni música, ni libros, ni hablarás, o harás gestos o tocarás a nadie. Cero comunicación.

Yo había pensado que ésta era la parte más dura, soy conversadora y me encanta socializar. Pero no hablar con amigos o familia por unos días no era un problema para mí, viviendo lejos de mi tierra y teniendo amigos en varias partes del mundo, ya estoy acostumbrada.

Como nueva meditadora, me fue muy difícil tratar de controlar mis pensamientos. Nunca imaginé que la mente fuera algo tan independiente, tan grande y obstinada! Es como un animal salvaje, duro de domar (pero no imposible). Entonces, me olvidé del resto del mundo y me propuse muy en serio concentrarme! Y aprender de esta nueva técnica de meditación que apenas empezaba a comprender… el silencio, era absolutamente necesario.

La comida

Para algunas personas, la alimentación en los centros Vipassana puede ser un gran cambio. Durante estos 10 días se lleva una dieta muy simple, casi vegana, baja en sal, grasas y azúcar. La comida es preparada por los organizadores del curso y sólo se come a ciertas horas, previamente estipuladas.

Yo disfruté mucho la comida. Para mí no es un problema comer vegetariano (actualización 2019: recuerda que escribí esto en 2016 y mi alimentación aún no era tan basada en plantas como lo es ahora), y aunque me considero una real foodie (o comidista: que adora el buen comer), llevo una alimentación rica en frutas, vegetales, cereales y grasas buenas. 

La cosa es que los horarios de comida son sólo tres al día, y estoy acostumbrada a snackear entre comidas. El desayuno no es hasta dos horas después de haberse levantado y la comida es muy pequeña y muy temprano 5:00 PM. También te aconsejan comer pequeñas porciones al almuerzo. Para meditar mejor, tu estómago debe estar 3/4 lleno. (actualización 2019: estos ya no son problemas para mí 😊).

Todo lo anterior suena muy restrictivo y claro, fue duro al principio. Los primeros días me ponía tan ansiosa cuando se acercaban las horas de comer, que no lograba concentrarme. Pero como todo en esta vida, uno se acostumbra. Y todo se vuelve parte de la rutina que acepté seguir durante el curso.

La técnica en sí

Como lo mencioné brevemente antes, mientras estás meditando estás llamado a observar las sensaciones de tu cuerpo, parte por parte. A través de la observación, aprenderás cómo ser consciente, encontrar una conexión entre tu mente y cuerpo, y entender que tú, y sólo tú, eres responsable por tu sufrimiento.

Estás en completo silencio todo el día y tendrás 10 días para practicar la técnica. Esto requiere disciplina y determinación. Estarás escuchando a tu cuerpo, como seguramente ”sabes” que deberías hacer, pero esta es una gran oportunidad para practicarlo – y al mismo tiempo – traer tu mente a este momento de escucha, e interrelacionar los dos.

También tienes la oportunidad de hacer preguntas al maestro/a que presenta el curso, en sesiones privadas de 5 minutos cada día, o después de los discursos cada noche. Estos son super útiles! Los discursos son claros y motivadores, resuelven varias de las dudas que te surgen durante este ejercicio y te guían en el proceso. Adicionalmente, las sesiones con el maestro/a pueden clarificar dudas y permitirte reforzar las razones por las que llegaste allí. O al menos para mí, así fue.

A medida que aprendes y practicas la técnica durante estos 10 días, también aprenderás mucho sobre tí mismx. Para mí, fue una experiencia como ninguna otra en la vida, con nadie más que mi propio ser. A menudo, cuando pregunté a la maestra sobre “mi progreso”, ella me explicó que esto no es una competencia, o un trabajo, y que no debía fijar metas o medir mi progreso. Cada meditación es diferente, y es para observar, sin hacer nada al respecto, solo permanecer ecuánime.

Vipassana significa ver las cosas como realmente son.

La gente

No podría escribir acerca de esta experiencia y no mencionar la gente que he conocido allí. A pesar de tener poco tiempo para conversar, se vuelven amigxs. Y se siente como que lxs has conocido antes, o que ya lxs conoces. Es un sentimiento extraño.

El primer día conocí dos chicos en el bus de ida al centro de meditación. Tuvimos suficiente tiempo para conversar durante el viaje de tres horas. Ellos eran muy interesantes y divertidos. Una vez llegué al centro, tuve otras tres horas antes de que el curso iniciara en la tarde-noche, pero como ya había entregado mi teléfono y otras distracciones a los organizadores, me ofrecí a ayudar en la cocina, donde conocí otras chicas ayudando, y a algunos de los voluntarios del curso. Me encantó toda la gente allí, y aunque nos habíamos apenas acabado de conocer, nos entendimos muy bien para trabajar en la cocina durante esa tarde. Fue genial conocer otras personas llegando por primera vez, y algunos otros meditadores con más experiencia que llegaban como voluntarios organizadores.

Finalmente, justo antes de que el curso iniciara, conocí a otros dos. Sentí una conexión especial con ellos, y justo después de terminar el curso en el día 10, cuando se rompe el silencio, nos abrazamos (luego aprendí que no se debe) y nos saludamos como si fuéramos los mejores amigos encontrándonos después de mucho tiempo separados!… (actualización 2019: estos dos son Daniel y Bambos, todavía nos hablamos. Daniel es de Bogotá y nos hemos visto un par de veces, se acaba de mudar a Medellín y seguro lo veré más seguido ahora; Bambos es un británico que vive en Singapur, quien me recibió amablemente por unos días en su casa durante mis recientes viajes en Asia. También nos saludamos a menudo. Y ellos también siguen en contacto entre sí! Hemos hablado de un posible reencuentro, los tres. Me encantaría!..)

Puede ser lo intenso de esta experiencia, o lo agradecida que estoy con quienes trabajan para hacerlo posible, que siento haber descubierto una nueva familia 😊

Lo que queda

Además de los nuevos amigos, conexiones, una perspectiva diferente acerca de las emociones, y tal vez un nuevo tú; lo que queda no es solo una historia que contar, una experiencia inolvidable de la que sigues hablando por días! Y algo que te gustaría compartir con todo el mundo. Para mí, el curso de meditación Vipassana de 10  días fue un gran aprendizaje, una lección de vida; una introducción intensa a la meditación, y una gran oportunidad para estar sola, para sentarme en silencio. Yo y mis pensamientos retorcidos.

Siempre me he considerado una persona feliz, pero obviamente, habrá momentos duros en la vida o simplemente malos momentos en un día cualquiera, y sólo la idea de liberarse del sufrimiento es muy atractiva. Pero cómo conseguirlo?

Una vez has aprendido a amarte a tí mismx, a perdonarte, y has entendido como liberarte del sufrimiento a través de la pura experiencia, también podrás amar a otrxs, y actuar con compasión pero sin apegos… esto es liberador! Sin embargo, 10 días no son suficientes. Durante este curso, solo se aprende lo básico. Y una vez estás afuera en contacto con el mundo exterior, necesitarás construir el hábito, y trabajar en cambiar lo que la mente está programada para hacer, y entonces podrás ser el dueño de tus actos, de tus reacciones y de tus pensamientos.

He sobrevivido no solo el curso de Vipassana, sino también mi propia vida hasta ahora, y estoy muy contenta de haber tomado esta decisión. He experimentado la meditación y estoy trabajando en hacerla parte de mi vida. Es el complemento perfecto a lo que he venido haciendo y estoy segura de que puedo ser aún más feliz.

Actualización final 2019: Desde que terminé el curso en 2016 he tomado otros cursos Vipassana, uno de 1 día en Medellín, y dos de 3 días, uno en Italia y otro en México; y también he hecho algunos nuevos amigos! Clau, Beto, Fabi, Susi, Gabriel…

Y aunque me he mantenido en la práctica unas temporadas más que otras, he experimentado los beneficios. Sigo estoy trabajando en convertir la meditación en un hábito más regular, trato de hacerlo al menos 15-20 minutos diariamente, y lo recomiendo a casi todas las personas con las que tengo una conversación profunda. Porque todavía creo que algunas preguntas no pueden definitivamente ser respondidas por Google, y que las respuestas están en nosotrxs mismxs. 

Cual ha sido tu experiencia con la meditación? Cuéntame en los comentarios 😉

Si te interesa tomar un curso de meditación Vipassana, están en todo el mundo, en todos los idiomas y son GRATIS! (Sólo das una donación volntaria al final).

Visita https://www.dhamma.org/es/courses/search para más información.

2 thoughts

  1. Se me hizo la piel de gallina de leer y de volver a repasar por mi mente lo que fueron esos días, no puedo creer que hayan pasado casi 3 años de habernos conocido, tantos viajes y tantas experiencias después solo me queda agradecerte por abrir un espacio en tu corazón para compartir conversaciones profundas (de esas que no se encuentran en google).

    Sigue escribiendo, sigue sonriendo y sigue inspirando a que otras personas mejoren su vida de a poco, porque lo más difícil es empezar y así como lo relatas en tu historia, el trabajo más difícil fue comprar el tiquete de avión y arrancar para Bogotá.

    Un fuerte abrazo!

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